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escrito por Monografico.net
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La lucha libre comenzó llamándose Cachacascán, que viene de la expresión inglesa “catch as can” (agarrarse de donde se pueda). En México la puesta en escena de la lucha libre se prolonga más allá del cuadrilátero.
En la lucha libre se escenifica la violencia. Hay golpes ensayados que parecen reales, y golpes reales que no parecen tener consecuencias. También hay “buenos” y “malos”. Y luego está el público, que con su indispensable participación, con sus gritos y sus abucheos, sus estímulos a la acción (¡¡mátalo, mátalo!!...), hacen de la lucha libre el primer arte interactivo de la historia desde los tiempos de Nerón y el circo romano. Las llaves o tomas y los golpes son otro de los atractivos de este noble arte: clásicos como la Quebradora (golpe de rodilla a la espalda), la Doble Nelson (trabar los antebrazos del oponente por la espalda presionando a la vez sobre la nuca), la Patada Voladora (golpear con ambos pies en el torax del rival), el Piquete de Ojos (¡totalmente ilegal! pero muy utilizado...), la Maroma, la Silla o el Cortito, se combinan con otras llaves o golpes de creación personal o simplemente improvisados. Anotaciones: Con la retransmisión televisiva de los combates la sangre no estaba bien vista, “suavizándose” la agresividad de los golpes. |